Entre lazos de vidas y muertes huele al rocío del campo por la mañana.
A la lluvia seca que moja los campos.
A esa fría mañana de otoño acompañada un remolino de hojas secas que pega contra tu frente.
Una suavidad estimulante, llena de grietas e imperfecciones. Imperfecciones perfectas. Ángulos diametrados por una ciencia exacta, a la que no estamos acostumbrados a respetar.
Madre ciencia, propulsora de civilizaciones y destructora de sociedades.
Ubicada solitaria contrasta con su entorno. Entorno frío, que logra calmar con su presencia, con su sola existencia.
Llena de soles, sombras y de vientos que logran perturbarla.
Perturbada constantemente sufre la indiferencia a tal punto de querer extinguirse, de dejar de pertenecer de todo aquel que la dañe, con su acción o su omisión.
Universos paralelos dice contener, con polvo desparramado sobre su superficie. Superficie con un sin fin de escalas, vaivenes dignos de un grafico financiero pero sin rectas. Esta ciencia no es diametrica, lo que la convierte en exuberante.
Bella pero a la vez desafiante, imponente pero serena. Eso transmite. Atrae miradas y las captura, alimentándose de su propio ego para crecer mas, mas y mucho mas.
Soldado raso con base cuatro defendiendo con todas sus armas su existencia, combatiendo la soledad, la desazón y la monotonía.
Creyente por obligación y le hacen creer que transmite esperanza. Ella fiel a su estilo, sonríe cuando le hablan, enamorando a todo aquel que todavía tenga fe.
Guardiana silenciosa, defiéndenos de todos lo males que provoca el cemento.
Por los siglos de los siglos, amen