Existe un periodo del año donde la historia se nos viene abajo, donde el presente esta lleno de de grietas y el futuro se nos hace una incertidumbre.
Existe una etapa del año donde las personas se hacen presentes, donde la realidad parece caerse encima y donde las noticias duelen.
Los cielos dejan de ser estrellados para convertirse en un montón de lunas perdidas entre si. Ya no quedan últimas luces prendidas, alguien ya cerró las puertas. Hay calores constantes, radiadores de energía que nos permiten disimular los huecos de los paredes.
Existe una parte del año que dejo de mirarte a los ojos, que la alegría se convierte en antifaz. Es una etapa que ya no relucen las memorias. Esta etapa me roba libertad y me esconde los dulces.
El universo no deja de achicarse y ahí estoy yo, contando con vos. Todos pasan por mi etapa, por tu etapa, yo te vi ahí traías esa misma mirada.
Existe esa parte del año. Cuando arrastro conmigo una cadena de sueños, cuándo miro al cielo y me desmorono. Valla que existe esa etapa. Donde miro para atrás, para mis costados y para adelante. Existe esa etapa, cuando no dejo de mirar para arriba.